Desde el 10 de abril de 2026, los nacionales de terceros países que viajan al espacio Schengen para estancias cortas deben, en principio, quedar registrados en el EES, siglas en inglés de Entry/Exit System, al cruzar la frontera.
El sistema prevé, en particular, la toma de una imagen facial y de cuatro huellas dactilares en el primer registro, seguida de controles más ligeros en los pasos posteriores. Para los viajeros británicos, estadounidenses, australianos o canadienses, entre otros, esta nueva etapa supone un cambio importante en los trámites de entrada en Europa.
En el pódcast de viajes de The Independent, el Dr. Nick Brown, especialista en sistemas europeos y antiguo profesional de TI en organismos internacionales, describe una implantación muy variable según el país y el aeropuerto.
“Con planes ambiciosos en algunos lugares, el EES funciona como un reloj. En otros, no es así”, explica, aludiendo tanto a errores de organización por parte de las autoridades nacionales como, en algunos casos, a un “caos tecnológico”.
En Palma, un EES considerado fluido y bien organizado
El experto cita el ejemplo del aeropuerto de Palma de Mallorca, donde reside, para ilustrar una implantación satisfactoria. Según explica, los quioscos y las eGates permiten a los viajeros completar los trámites sin especial dificultad, siempre que utilicen correctamente su pasaporte.
“Cuando voy al aeropuerto de Palma, todo parece muy, muy bien organizado y gestionado. Las máquinas funcionan. La gente facilita la cantidad ‘correcta’ de datos biométricos”, observa Nick Brown. Antes de un vuelo a Londres, afirma haber realizado una “pequeña medición de tiempos y movimientos” para comprobar de forma concreta la duración del proceso.
Según su observación, el registro podía tardar unos 45 segundos cuando el viajero colocaba la página correcta del pasaporte en el lector. “De hecho, un par de personas miraban a su alrededor preguntándose: ‘¿Ya está?’ Y el personal de atención, muy servicial, les respondía: ‘Sí, ya está’”, relata.
El quiosco, sin embargo, solo constituye una primera etapa. “Después hay que ir a la eGate, porque el quiosco solo preregistra tus datos biométricos. La eGate es la que realmente te autoriza a entrar en España”, precisa. Para Nick Brown, este ejemplo demuestra que una implantación eficaz es posible cuando los equipos, el personal y la organización están correctamente coordinados.
Dificultades persistentes en algunos aeropuertos
La situación parece mucho más complicada en otros puntos de paso.
El experto cita en particular Milán, donde se han notificado dificultades en los tres aeropuertos que dan servicio a la ciudad. “Milán parece ir improvisando sobre la marcha”, afirma, criticando la toma sistemática de huellas dactilares a viajeros que ya habían sido registrados a su llegada.
Estos fallos ilustran uno de los principales desafíos del EES: la incorporación de trámites biométricos puede alargar rápidamente el tiempo de espera en frontera cuando los flujos de viajeros son elevados o cuando los procedimientos no están bien controlados.
En algunos casos, la recogida de datos biométricos puede suspenderse temporalmente cuando las colas se vuelven demasiado largas. Para Nick Brown, esta flexibilidad no resulta anormal. “Las normas están diseñadas de tal manera que no pasa absolutamente nada si no se toman tus datos biométricos en una ocasión u otra”, explica.
El objetivo del sistema sigue siendo que la gran mayoría de los viajeros afectados sean registrados o verificados en la mayoría de sus pasos fronterizos. “No estamos gestionando un programa nuclear”, resume el experto, recordando que los Estados miembros disponen de cierto margen de adaptación en la aplicación operativa del sistema.
Un sistema diseñado antes del Brexit
Nick Brown recuerda también que el diseño del EES es anterior al Brexit. La legislación europea sobre el Sistema de Entradas y Salidas se aprobó antes de que el Reino Unido abandonara la Unión Europea y pasara a ser, para las estancias cortas en el espacio Schengen, un tercer país.
Esta evolución amplió considerablemente el número de viajeros afectados por el sistema, especialmente en las fronteras muy frecuentadas por ciudadanos británicos. “El EES nunca fue diseñado para implantarse en 400 aeropuertos”, sostiene. Según él, el sistema se concibió más bien para unas pocas decenas de grandes aeropuertos que reciben vuelos procedentes del Golfo, de Norteamérica o de otras regiones fuera de Europa.
Esta realidad explica en parte las dificultades actuales. El EES no es solo una nueva herramienta informática; también obliga a reorganizar de forma concreta los flujos de pasajeros, los equipos de control, la formación del personal y la coordinación entre autoridades nacionales, aeropuertos y transportistas.
El ETIAS sigue previsto para el último trimestre de 2026
Pese a estos fallos, Nick Brown no cree que la Unión Europea vaya necesariamente a aplazar el lanzamiento del ETIAS, siglas en inglés de European Travel Information and Authorisation System. Esta autorización electrónica de viaje, destinada a los nacionales exentos de visado Schengen, debe constituir la próxima gran etapa en la digitalización de los trámites de entrada en Europa.
“Creo que la UE declarará que el EES ha sido un éxito y, por tanto, mantendrá esa fecha”, afirma. El calendario oficial sigue previendo la puesta en marcha del ETIAS en el último trimestre de 2026.
El ETIAS no será un visado, sino una autorización electrónica de viaje que deberán obtener antes de la salida los viajeros que no necesitan visado de corta estancia. Su funcionamiento será comparable, en principio, al ESTA estadounidense o a la ETA británica. La autorización costará 20 euros y podrá ser válida hasta tres años, o hasta la expiración del pasaporte utilizado para la solicitud.
Un periodo transitorio antes de la obligación efectiva
El experto invita, no obstante, a los viajeros a no preocuparse demasiado pronto. Aunque el ETIAS se lance a finales de 2026, su obligatoriedad no debería ser inmediata para todos los viajeros.
“En cualquier caso, nadie debe preocuparse demasiado por eso, porque, en primer lugar, podría retrasarse. Además, habrá un periodo de implantación de seis meses durante el cual el ETIAS no será obligatorio”, recuerda Nick Brown.
El experto ilustra este periodo transitorio con un ejemplo concreto. Si el ETIAS entrara en funcionamiento el 1 de octubre de 2026, los viajeros no tendrían necesariamente que disponer de él desde ese mismo día para embarcar hacia Europa. “Así que tendrás seis meses para obtenerlo. Sobre esa base, en realidad no lo necesitarías para subir al avión hasta el 1 de abril [de 2027]”, estima.
Este periodo de transición será esencial para los viajeros, las compañías aéreas, las agencias de viajes y las autoridades fronterizas. Debe permitir evitar una ruptura brusca en los procedimientos de embarque y dar tiempo a los viajeros exentos de visado para adaptarse a este nuevo trámite.
El ETIAS podría incluso agilizar algunos controles
A diferencia del EES, que interviene directamente en el momento del paso por la frontera, el ETIAS se comprobará antes de la salida. Las compañías aéreas y otros transportistas deberán asegurarse de que los viajeros afectados disponen de una autorización válida antes de permitirles embarcar.
“Como ocurre con el ESTA estadounidense, y como con la ETA británica, si no tienes un ETIAS, no te van a dejar subir al avión”, recuerda Nick Brown.
Según él, esta comprobación previa podría incluso contribuir a agilizar algunos controles a la llegada. “Incluso podría acelerar el proceso del EES, porque todas las personas que aterricen ya tendrán su pasaporte registrado en el EES. Así que podría agilizar un poco las cosas”, estima.
Para los viajeros, la distinción entre ambos sistemas sigue siendo esencial. El EES es un sistema de registro fronterizo, gestionado en el momento de la entrada y la salida. El ETIAS será una autorización electrónica previa al viaje, solicitada en línea antes de la salida por los viajeros exentos de visado.







