El EES (Entry/Exit System) ya está en vigor en las fronteras exteriores del espacio Schengen. Sin embargo, su despliegue sigue siendo observado de cerca por el sector turístico, ya que la fluidez de los controles todavía varía de forma considerable según el punto fronterizo.
En un análisis publicado el 9 de junio de 2026, el World Travel & Tourism Council (WTTC) advierte de las consecuencias económicas que podrían tener las colas prolongadas en las fronteras Schengen. Según este estudio, hasta 41 millones de llegadas de visitantes a Europa y 45.400 millones de dólares en gasto turístico podrían estar en riesgo si las esperas importantes se convierten en algo habitual al entrar en el espacio Schengen.
El análisis no cuestiona el principio del Entry/Exit System, sino que pone de relieve un riesgo muy concreto para los destinos europeos: un sistema fronterizo más moderno puede ser bien aceptado por los viajeros, siempre que su funcionamiento no convierta la llegada a Europa en una experiencia larga, incierta o mal comprendida.
Retrasos de tres horas que podrían cambiar las decisiones de viaje
El escenario analizado por el WTTC se basa en esperas habituales de entre tres y cuatro horas en frontera. En ese caso, alrededor de un tercio de los viajeros encuestados afirma que sería mucho menos probable que viajara al espacio Schengen, o que directamente optaría por no hacerlo.
El riesgo parece especialmente marcado en el mercado británico. Según la encuesta, el 39 % de los viajeros del Reino Unido afirma que sería mucho menos probable que viajara al espacio Schengen si las esperas de tres horas o más se volvieran frecuentes. Esta proporción alcanza el 33 % entre los viajeros estadounidenses y canadienses, y el 27 % entre los australianos.
Al aplicar estos resultados a las previsiones de afluencia para 2026, el WTTC estima que 41 millones de llegadas podrían quedar expuestas a un riesgo de aplazamiento, cancelación o reorientación hacia otros destinos. El gasto turístico potencialmente afectado alcanzaría los 45.400 millones de dólares.
El estudio también señala que el 63 % de los viajeros encuestados consideraría probablemente un destino fuera del espacio Schengen si se esperaran retrasos de forma regular. Entre quienes modificarían por completo sus planes, el 4 % elegiría un destino europeo no Schengen, como Irlanda o Chipre, mientras que el 6 % viajaría fuera de Europa.
Estos datos aportan una dimensión económica a las dificultades ya observadas desde la entrada en vigor del EES. El sistema puede funcionar con fluidez cuando los equipos, el personal y la organización están bien coordinados, pero también puede alargar los tiempos de paso cuando los procedimientos no están bien controlados o cuando los flujos de viajeros son elevados.
Un sistema globalmente aceptado, pero todavía mal comprendido
El WTTC insiste en un punto importante: los viajeros encuestados no rechazan el EES. Tras leer una descripción del sistema, el 65 % de los encuestados se muestra favorable al dispositivo. El apoyo alcanza el 74 % en Estados Unidos y el 70 % en Australia, pero baja al 55 % en el Reino Unido.
El uso de la biometría tampoco genera una oposición masiva. Solo el 6 % de los viajeros encuestados se declara muy negativo respecto a los controles biométricos en frontera. En cambio, el 33 % adopta una posición neutral, señalando que su aceptación dependerá de cómo se gestionen y utilicen sus datos.
Los beneficios citados con mayor frecuencia son el refuerzo de la seguridad fronteriza, mencionado por el 57 % de los encuestados; un procesamiento más rápido en futuros viajes, citado por el 52 %; y una mayor confianza en los controles fronterizos, señalada por el 43 %. Los viajeros también mencionan una mejor identificación de las personas que superan la duración de estancia autorizada y una menor dependencia del sellado manual de pasaportes.
Pero el conocimiento del sistema sigue siendo limitado. Según el estudio, el 55 % de los viajeros encuestados ha oído hablar poco o nada del EES. Casi uno de cada dos viajeros, el 49 %, no sabe qué se le pedirá al entrar o salir del espacio Schengen.
Este desconocimiento resulta especialmente problemático en una fase de despliegue progresivo. El EES implica, en particular, el registro de una imagen facial y de cuatro huellas dactilares en el primer paso por frontera, seguido de controles más ligeros en viajes posteriores. Si los viajeros no entienden en qué momento se aplican estas formalidades, los tiempos de espera pueden ser más difíciles de prever y aceptar.
Los tiempos de espera, la principal preocupación de los viajeros
Para los viajeros encuestados, la principal preocupación relacionada con el EES es el aumento de los tiempos de espera, citado por el 39 % de los encuestados. La protección de los datos personales, en relación con el uso de la biometría, aparece justo detrás, con un 36 %.
Otras preocupaciones afectan directamente a la organización práctica del viaje. Los encuestados citan el riesgo de perder el vuelo de vuelta, mencionado por el 28 %; las formalidades adicionales al viajar en avión, también citadas por el 28 %; o la posibilidad de perder una conexión, señalada por el 26 %.
El informe también pone de manifiesto cierta confusión sobre el funcionamiento concreto del EES. Para anticiparse a posibles retrasos, el 23 % de los viajeros encuestados indica que prevé llegar antes a su aeropuerto de salida. Sin embargo, el EES afecta al paso por las fronteras de entrada y salida del espacio Schengen, y no es una formalidad previa al embarque como lo será el ETIAS.
Esta confusión confirma una de las principales conclusiones del estudio: el reto no es solo técnico. También es pedagógico. Los viajeros deben saber qué se les pedirá, en qué momento y cuánto tiempo puede añadir el procedimiento a su desplazamiento.
El WTTC pide más prerregistro e información clara
Para reducir las fricciones, el WTTC pide a los Estados miembros europeos que refuercen tres ejes: el prerregistro digital, la comunicación y la preparación operativa.
La primera prioridad se refiere a las herramientas digitales que permiten tramitar cierta información antes de llegar a la frontera. En la encuesta, el 28 % de los encuestados cita la gestión digital antes del viaje como su principal expectativa para hacer que el EES sea más fluido. El WTTC pide, en particular, acelerar la adopción de la aplicación “Travel to Europe”, destinada a facilitar el prerregistro digital.
La segunda prioridad es la información a los viajeros. El estudio muestra que el 22 % de los encuestados quiere instrucciones claras, paso a paso, antes de la salida. El WTTC recomienda una comunicación coordinada en los principales mercados emisores, especialmente el Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Australia. Las aerolíneas, los aeropuertos, las agencias de viajes, los turoperadores y los destinos turísticos deberían disponer de mensajes sencillos y coherentes para explicar el funcionamiento del sistema.
La tercera prioridad se refiere a las condiciones operativas en frontera. La organización insiste en la necesidad de contar con equipos plenamente operativos, personal suficiente y procedimientos más fluidos en todos los puntos fronterizos. Los viajeros encuestados también expresan la expectativa de procedimientos rápidos, fiables y previsibles.
Gloria Guevara, presidenta y consejera delegada del WTTC, considera que el EES supone “un avance importante en la modernización de las fronteras europeas y el refuerzo de la seguridad”. Pero subraya que el desafío ya no es saber si el sistema debe avanzar, sino garantizar una aplicación lo más fluida posible gracias a una mejor cooperación entre gobiernos, autoridades fronterizas y el sector turístico.
Según Guevara, las soluciones ya existen, entre ellas un mayor uso de herramientas de prerregistro digital, una mejor comunicación con los viajeros y una preparación operativa reforzada en los pasos fronterizos.
Una prueba para la imagen turística del espacio Schengen
El estudio muestra que los viajeros están dispuestos a aceptar cierta incomodidad si el EES permite después que los viajes sean más fluidos. En total, el 87 % de los encuestados afirma estar dispuesto a aceptar pequeñas perturbaciones si el sistema mejora los pasos fronterizos futuros. Pero el 55 % precisa que esa aceptación depende por completo de la duración del retraso.
El WTTC también señala que, si se produjeran perturbaciones importantes, el 69 % de los viajeros consideraría que el EES debería adaptarse o suspenderse temporalmente hasta que se resolvieran las dificultades. Solo el 22 % cree que el sistema debería continuar según lo previsto independientemente de las perturbaciones.
Para el turismo europeo, el reto es claro: el EES puede reforzar la seguridad, mejorar el seguimiento de entradas y salidas y modernizar los controles fronterizos, pero su aceptación dependerá de la experiencia vivida por los viajeros en frontera.
En un contexto en el que el ETIAS sigue previsto para finales de 2026, el éxito operativo del EES también es esencial para evitar una acumulación de formalidades mal comprendidas por los viajeros exentos de visado. El mensaje del WTTC es, por tanto, menos una crítica al sistema que una advertencia: una frontera digital solo será realmente aceptada si sigue siendo clara, previsible y suficientemente fluida.







