Filipinas prepara un nuevo dispositivo integrado de control fronterizo, en el que figura un sistema de autorización electrónica de viaje.
En un documento dedicado al proyecto CAISS, siglas de Civil Aviation and Immigration Security Services, la Oficina de Inmigración de Filipinas detalla las funcionalidades previstas para una futura plataforma integrada de gestión de fronteras. El dispositivo proyectado busca reunir, dentro de una misma arquitectura, la recogida de datos de pasajeros, el control de documentos de viaje, la identificación biométrica, el análisis de riesgos y el seguimiento de los movimientos de entrada y salida. El sistema debería permitir a las autoridades tramitar a los viajeros antes de su llegada, durante el paso fronterizo y después de cruzar la frontera, a partir de datos centralizados e interconectados.
Entre las funcionalidades previstas figura una mención destacada a una “autorización electrónica de viaje”, dentro de un proceso de registro sin contacto asociado a una aplicación móvil, a la lectura del pasaporte, a la verificación biométrica y a controles de elegibilidad antes del paso fronterizo.
El texto no constituye, por ahora, el anuncio oficial de una nueva formalidad aplicable a los viajeros, pero sí ofrece una visión precisa de las capacidades que las autoridades desean incorporar a su futuro dispositivo migratorio.
Un proyecto de ETA ya mencionado en febrero de 2025
La posibilidad de una ETA en Filipinas no es completamente nueva.
El Public-Private Partnership Center of the Philippines ya indicó, en febrero de 2025, que había organizado una reunión informativa en línea con la Oficina de Inmigración para explorar posibles fórmulas de colaboración público-privada en torno a un sistema de autorización electrónica de viaje, en el marco de la directriz gubernamental destinada a digitalizar plenamente los servicios públicos. La Oficina presentó entonces una visión general del sistema ETA propuesto.
La presencia de este concepto en el memorando CAISS muestra que el asunto sigue formando parte de los trabajos de modernización de la Oficina de Inmigración. La autorización electrónica de viaje no aparece en él como un simple formulario aislado, sino como uno de los posibles componentes de una plataforma integrada de control fronterizo, que combinaría datos de pasajeros, identidad digital, biometría, control documental y análisis de riesgos.
Filipinas: ¿hacia una autorización electrónica de viaje mediante aplicación móvil?
Según el documento, el sistema deberá permitir a los viajeros registrarse para obtener una autorización electrónica de viaje a través de una aplicación móvil descargable desde la App Store y Google Play Store. Esta aplicación se encargaría de recopilar los datos del pasaporte mediante la cámara y la tecnología NFC del teléfono, verificar la identidad del viajero mediante un selfi, comprobar la prueba de vida de la persona y leer los elementos de seguridad del pasaporte conforme a los estándares de la OACI.
El documento también indica que la aplicación deberá crear una Digital Travel Credential, es decir, una credencial digital de viaje conforme a las normas de la OACI, que representaría el pasaporte verificado del viajero y su solicitud de ETA. A continuación, los datos se transmitirían al Gobierno para realizar controles de elegibilidad, comprobaciones de antecedentes y evaluaciones de riesgo.
El memorando prevé una implantación en 11 aeropuertos internacionales, entre ellos Manila, Clark, Cebú, Dávao, Boracay, Kalibo y Puerto Princesa, así como en un gran puerto internacional y seis puestos móviles de cruce fronterizo. El dispositivo también se inscribe en el plan estratégico informático 2024-2026 de la Oficina, que contempla un sistema automatizado de control fronterizo, así como el despliegue del Advanced Passenger Information System (APIS), la ampliación de las e-Gates y la mejora del Border Management Information System.
Visa, ETA, e-Visa o eTravel, varias cuestiones siguen abiertas
El futuro sistema no se limitaría a una solicitud en línea antes del viaje. El documento describe también un proceso de tramitación sin contacto a la llegada o a la salida. Durante el paso fronterizo, el viajero utilizaría un dispositivo automatizado capaz de capturar su rostro y asociarlo a las credenciales digitales de viaje transmitidas previamente.
Este dispositivo estaría conectado al sistema de información anticipada de pasajeros para comprobar si el viajero está efectivamente previsto a la llegada o a la salida en la fecha correspondiente. También efectuaría controles de antecedentes, evaluaciones de riesgo y comprobaciones de preparación para el viaje según la política definida por las autoridades. Si todos los controles resultan satisfactorios, el viajero podría ser admitido. En caso contrario, o si no se localizan determinados datos, sería derivado a una tramitación migratoria convencional.
Por ahora, el documento no permite determinar la forma exacta que adoptaría esta autorización electrónica de viaje. No precisa si afectaría a los viajeros actualmente exentos de visado, como ocurre con varios sistemas de tipo ETA en el mundo. Tampoco indica si esta funcionalidad serviría para mejorar el e-Visa filipino existente, si se añadiría a él o si se integraría en otro proceso digital.
La cuestión del actual sistema eTravel también sigue abierta. Filipinas ya dispone de un sistema de declaración electrónica antes de la llegada y la salida, utilizado por los viajeros para transmitir determinada información sanitaria, migratoria o de viaje. El documento CAISS no permite saber si la futura autorización electrónica de viaje se fusionaría con eTravel, estaría conectada a él o se desarrollaría como un dispositivo distinto.
Documentos, biometría y “preparación para el viaje”
El proyecto CAISS también prevé una importante modernización del control de los documentos de viaje.
El sistema deberá permitir la captura automatizada de pasaportes, la extracción de los datos MRZ, la lectura de los chips de los pasaportes electrónicos cuando estén disponibles y la validación de los datos a través del directorio de claves públicas de la OACI.
El documento menciona asimismo controles automatizados de autenticidad, la detección de anomalías documentales y la identificación de posibles fraudes, como la sustitución de documento, la alteración de la página de datos o las incoherencias entre los datos visibles, la MRZ y el chip electrónico.
A estos controles documentales se sumaría una recogida biométrica multimodal, que incluiría imagen facial, huellas dactilares e iris. Estos datos se utilizarían para verificar la identidad del viajero, detectar posibles conflictos de identidad y asociar los pasos fronterizos a un perfil consolidado.
El sistema también debería permitir consultar el estado del visado, la aprobación de la autorización electrónica de viaje u otros elementos de elegibilidad, dentro de una lógica de Travel Readiness, es decir, de aptitud o preparación para el viaje.
Una evolución aún en fase de proyecto
El documento CAISS muestra que Filipinas contempla una transformación ambiciosa de su gestión fronteriza. La autorización electrónica de viaje aparece como una de las posibles piezas de un sistema que asociaría aplicación móvil, credencial digital de viaje, biometría, datos API/PNR, control documental, análisis de riesgos y paso sin contacto.
El memorando precisa también que el proyecto se llevaría a cabo en el marco de una colaboración público-privada, con una concesión de 20 años y una financiación basada en una tasa de 4 dólares estadounidenses por viajero internacional, integrada en el precio de los billetes de avión. No obstante, este importe debe interpretarse con prudencia. Corresponde al mecanismo de financiación del sistema CAISS y no constituye, en el documento, el precio anunciado de una futura ETA.
Para los viajeros, todavía no puede deducirse directamente de este documento ninguna nueva obligación. Las autoridades filipinas deberán precisar si esta futura autorización afectará a determinados visitantes extranjeros, a los viajeros exentos de visado, a los solicitantes de e-Visa, o si adoptará la forma de una evolución de dispositivos digitales ya existentes.






