En Argentina, una denegación de visado podía tener esta semana un pequeño consuelo: un televisor gratis.
La marca argentina Noblex, especializada en televisores y productos electrónicos, ha lanzado una promoción con un tono deliberadamente desenfadado ante la proximidad del Mundial de 2026. La idea era sencilla: regalar un televisor a los primeros argentinos a los que se les hubiera denegado un visado para viajar a Norteamérica durante el torneo.
Según Reuters, varias decenas de personas se presentaron ayer ante las oficinas de Newsan, el grupo argentino de electrónica detrás de la marca Noblex, en Buenos Aires, con sus documentos de denegación consular en la mano. La campaña jugaba con una fórmula simple: visado denegado, TV Noblex aprobada.
Una operación de marketing pensada para el Mundial
El Mundial de 2026 se celebra en Estados Unidos, Canadá y México, con un formato ampliado a 48 selecciones y 104 partidos. El torneo arranca este jueves 11 de junio de 2026 en Ciudad de México, antes de una final prevista para el 19 de julio en la región de Nueva York/Nueva Jersey.
Para los aficionados argentinos, la cita tiene un valor especial. Argentina llega a la competición como vigente campeona del mundo, mientras que la presencia de Lionel Messi alimenta la idea de que este podría ser, para muchos seguidores, su último gran Mundial.
Noblex decidió así convertir una decepción administrativa en un guiño futbolístico: si el viaje se frustra, al menos el partido podrá verse en una pantalla nueva.
100 televisores para los primeros solicitantes rechazados
En las bases de su operación «Televisados», Noblex preveía la entrega de un televisor Noblex de 32 pulgadas a los 100 primeros participantes que cumplieran los requisitos. Una vez agotado ese stock, otras 50 personas podían obtener un cupón de descuento del 35 % válido para la compra de un televisor de la marca en la tienda de Newsan.
La entrega, organizada este 10 de junio de 12.00 a 14.00, se realizaba estrictamente por orden de llegada, en una fila presencial, sin posibilidad de enviar a un familiar, un representante o un apoderado en lugar del solicitante.
Para participar, era necesario ser mayor de edad, estar domiciliado en la ciudad o en la provincia de Buenos Aires, presentar un DNI argentino, un pasaporte argentino en vigor, un justificante de cita ante la Embajada de Estados Unidos y un documento oficial de denegación consular.
Un detalle llamativo: aunque la comunicación de la campaña se centraba sobre todo en las denegaciones de visado para viajar a Estados Unidos durante el Mundial, las bases también aceptaban rechazos emitidos por la Embajada de Canadá, siempre que hubieran sido expedidos entre el 1 de enero y el 10 de junio de 2026. Se admitían denegaciones de todo tipo de visados: turismo, trabajo, estudios u otras categorías.
Un regalo, pero no sin contrapartida mediática
La operación también tenía una dimensión promocional muy clara.
Los participantes debían aceptar ser grabados, fotografiados o entrevistados, y firmar una autorización para que el organizador o sus socios comerciales pudieran utilizar su imagen. Negarse a aparecer en cámara implicaba la pérdida automática del derecho al premio, según las bases de la campaña.
La marca también se aseguraba de que la documentación fuera verificada en presencia de un escribano, con conservación de copias de los justificantes dentro del acta correspondiente.
Una denegación de visado sigue siendo una decisión consular
Más allá de la anécdota, la operación recuerda también una realidad más seria: una denegación de visado no desaparece gracias a una campaña publicitaria.
Las autoridades estadounidenses indican que, en caso de denegación, el solicitante puede pedir el motivo de la decisión y, según su situación, comprobar si puede solicitar una exención por causa de inadmisibilidad o presentar una nueva solicitud más adelante.
En otras palabras, Noblex pudo regalar un televisor a algunos aficionados rechazados, pero no un atajo hacia las gradas del Mundial.
Para quienes no hayan obtenido su visado, el verano de 2026 se jugará desde el sofá. Y, para los más rápidos en Buenos Aires, con una tele nueva como premio de consolación.






