Bután, pequeño reino del Himalaya vinculado a un modelo turístico de bajo impacto y estrechamente regulado, podría sumarse a la tendencia de digitalización de las formalidades de entrada que ya se observa en numerosos destinos.
Según Kuensel, el diario nacional butanés, el Ministerio del Interior del país ha propuesto el desarrollo de una tarjeta digital de llegada, la Bhutan Digital Arrival Card, y de una autorización electrónica de viaje.
Estas iniciativas, presentadas durante la revisión de mitad de periodo del 13.º plan quinquenal, celebrada el 22 de abril de 2026, ofrecen una primera pista sobre la dirección que podrían tomar las autoridades butanesas en materia de digitalización de las formalidades de entrada. Por ahora, sin embargo, las autoridades no han precisado aún el alcance de estas propuestas. Los proyectos están sobre la mesa, pero todavía no hay detalles operativos.
El medio butanés destaca además una mejora de las condiciones de entrada en el reino, atribuida en particular a la aceleración de los servicios de visados y permisos, de la que se han beneficiado 10.875 turistas internacionales y 2.238 turistas regionales, así como a la introducción de un sistema de visado desmaterializado y del control automatizado de inmigración.
Una digitalización ya visible en las fronteras de Bután
Bután ya aplica un sistema previo de visado electrónico para la mayoría de nacionalidades. El Departamento de Inmigración precisa, en efecto, que, salvo excepciones concretas, todos los ciudadanos extranjeros deben obtener un e-Visa antes de su llegada al país. Dicho de otro modo, el país ya cuenta con un marco ampliamente digitalizado para la autorización de entrada.
Por eso, la futura “ETA” mencionada por las autoridades resulta, por ahora, difícil de interpretar. Podría corresponder a un nuevo dispositivo autónomo, pero también a una mejora del sistema actual, eventualmente simplificado, modernizado o rebautizado.
Las autoridades también mencionan el desarrollo previsto de una “Bhutan Digital Arrival Card”. Si el proyecto llega a materializarse, esta iniciativa situaría a Bután en la estela de sus vecinos China e India, que también han implantado sistemas digitales de tarjeta de llegada.
Bután sigue exigiendo, por tanto, un visado previo a la mayoría de viajeros, así como el pago de la Sustainable Development Fee (SDF), fijada en 100 dólares por día y por adulto bajo el régimen actualmente vigente.
Las autoridades butanesas han mantenido, además, hasta el 31 de agosto de 2027 la reducción del 50 % aplicada a la SDF para los visitantes que pagan en dólares. También eliminaron en abril de 2024 la obligación de contar con un seguro de viaje para solicitar el visado, aunque siguen recomendándolo.
Incluso sin demasiados detalles sobre estos desarrollos previstos, Bután continúa modernizando sus controles migratorios. Los servicios de inmigración del país desplegaron, en particular, Automated Immigration Clearance Systems en Phuentsholing, ciudad situada en la frontera con India, en 2025, y posteriormente en el aeropuerto internacional de Paro en 2026. El sistema se basa en la biometría, el escaneo del pasaporte y las e-Gates.
Las autoridades también han destacado un nuevo sistema de inmigración en línea para varios trámites no turísticos, con una tramitación digital de principio a fin. Estas evoluciones muestran que Bután avanza ya hacia una gestión cada vez más desmaterializada de la entrada y la estancia.







