¿Podría llegar un día en que cruzar una frontera resulte casi imperceptible para el viajero?
El especialista en tecnología para el transporte aéreo SITA presentó el 9 de septiembre de 2026 una nueva solución denominada «Border Flow Lane», concebida para trasladar una parte importante de los controles que hoy se realizan en la frontera a etapas anteriores del viaje.
El objetivo no es eliminar el control migratorio, sino cambiar la forma en que se lleva a cabo. En lugar de exigir sistemáticamente a cada pasajero que se detenga ante un agente, un quiosco o una puerta automática, los viajeros considerados aptos podrían ser verificados previamente y después identificados mediante biometría mientras avanzan por la zona de inmigración.
Del mostrador al eGate y, después, al control sin detenerse
En los últimos años, numerosos países han automatizado sus fronteras mediante los eGates, puertas que permiten, entre otras funciones, comparar automáticamente el rostro del viajero con la fotografía almacenada en su pasaporte biométrico.
Esta evolución ya puede observarse a gran escala. En Europa, por ejemplo, el Sistema de Entradas y Salidas (EES) está plenamente operativo desde abril de 2026 y combina actualmente el registro digital de entradas y salidas con datos biométricos para millones de viajeros extracomunitarios.
Con Border Flow Lane, SITA quiere ir un paso más allá.
En lugar de limitarse a acelerar el paso por un punto de control, la idea consiste en eliminar la necesidad de detenerse para determinados viajeros. La identidad y el nivel de riesgo se evaluarían antes de llegar al control fronterizo, mientras que una identificación biométrica realizada «en movimiento» confirmaría la identidad del pasajero al atravesar la zona de inmigración.
De este modo, el control sería mucho menos visible para el viajero, aunque seguiría realizándose en segundo plano.
Según SITA, más del 75 % de los viajeros podrían ser autorizados antes de la salida con un sistema de este tipo. Los agentes de inmigración podrían concentrar entonces sus controles en las personas que requieran verificaciones adicionales, aunque seguirían teniendo la posibilidad de detener a cualquier viajero en cualquier momento.
El viajero podría ser controlado antes incluso de llegar a la frontera
Esta evolución se apoya en una tendencia ya muy presente en el transporte aéreo: los Estados disponen de cada vez más información sobre los pasajeros antes incluso de su llegada.
Los datos de reserva y del viaje, la información transmitida por las aerolíneas, las autorizaciones electrónicas de viaje (ETA), los documentos digitales y la biometría permiten progresivamente a las autoridades determinar de antemano si un viajero cumple los requisitos necesarios para desplazarse.
Las infraestructuras también avanzan en esta dirección. El pasado mes de marzo, la OACI modernizó su sistema PKD para verificar documentos de viaje digitales, abriendo la puerta, entre otros usos, a aplicaciones más avanzadas relacionadas con los pasaportes electrónicos, las credenciales digitales y la autenticación remota.
Border Flow Lane pretende aprovechar esta lógica de control anticipado para que parte de la decisión pueda tomarse antes de que el pasajero llegue físicamente al puesto de inmigración.
Una vez en la frontera, el viajero previamente autorizado ya no tendría necesariamente que sacar el pasaporte ni detenerse ante una puerta automática. Su identidad podría confirmarse de manera automática mientras continúa avanzando.
SITA estima que esta nueva organización podría permitir un paso hasta ocho veces más rápido que con los eGates tradicionales. No obstante, se trata por ahora de una estimación del propio proveedor, ya que la solución todavía debe probarse en condiciones operativas reales.
Una frontera «invisible», pero no exenta de controles
La desaparición del mostrador o de la puerta automática no supondría, por tanto, la desaparición de los trámites de entrada.
Al contrario, una parte del control simplemente se realizaría antes durante el viaje y de una forma menos perceptible para aquellos pasajeros cuyo perfil no requiera comprobaciones adicionales.
El sistema contempla asimismo la participación voluntaria del viajero en el uso de los datos biométricos necesarios para prestar el servicio. SITA subraya que las autoridades nacionales conservarían el control de la verificación de identidad y, sobre todo, de la decisión final sobre la autorización para cruzar la frontera.
Este enfoque también podría responder a otro reto de los grandes aeropuertos: absorber el crecimiento del tráfico internacional sin tener que multiplicar los mostradores, las puertas automáticas y las zonas de espera. En teoría, cuanto mayor sea el número de pasajeros que puedan seguir avanzando sin detenerse, mayor será también la capacidad de las infraestructuras existentes.
Border Flow Lane todavía debe demostrar su eficacia
Por el momento, Border Flow Lane no es un nuevo sistema de control fronterizo que ya se esté desplegando en aeropuertos de todo el mundo.
SITA busca actualmente gobiernos asociados con los que probar y perfeccionar Border Flow Lane en condiciones operativas reales. La propia empresa señala que el modelo todavía no está cerrado y que sus primeros socios contribuirán a definir cómo funcionará finalmente.
Su presentación refleja, sin embargo, una evolución cada vez más clara de las formalidades internacionales de viaje. Tras la digitalización de los visados mediante los e-Visa y de las autorizaciones de viaje mediante las ETA, seguida de la automatización de los controles con los eGates y la biometría, el siguiente paso podría ser la desaparición progresiva del punto físico de control para determinados viajeros.
No porque la frontera dejara de controlarlos, sino porque habría empezado a hacerlo mucho antes de su llegada.
¿Qué es SITA?
Detrás de este proyecto se encuentra un nombre poco conocido por el gran público, pero muy presente entre bastidores en el sector del transporte aéreo.
Fundada en 1949 por once compañías aéreas, SITA —siglas de su nombre original en francés, Société Internationale de Télécommunications Aéronautiques— es una empresa tecnológica propiedad del sector del transporte aéreo y especializada en sus infraestructuras digitales. Sus tecnologías son utilizadas, entre otros, por aerolíneas, aeropuertos y gobiernos para la gestión de pasajeros, el seguimiento de equipajes, las comunicaciones aeronáuticas y el control fronterizo.
SITA asegura trabajar actualmente con más de 2.500 clientes, estar presente en más de 200 países y territorios y suministrar tecnología a más de 1.000 aeropuertos.
La empresa también opera en ámbitos como la biometría, la identidad digital, el tratamiento de datos de pasajeros y los sistemas que permiten a las autoridades evaluar a los viajeros antes de su llegada.
El enfoque de VisasNews
Los controles fronterizos no están a punto de desaparecer, pero su forma está evolucionando rápidamente. Con sistemas como Border Flow Lane, una parte cada vez mayor de las verificaciones podría realizarse antes de la llegada, mientras que la biometría permitiría confirmar después automáticamente la identidad del viajero en la frontera. El tradicional paso ante un agente, seguido más recientemente por los eGates, podría acabar dando paso a una frontera mucho menos perceptible para los viajeros previamente autorizados. Queda por saber qué gobiernos estarán dispuestos a probar este modelo y bajo qué condiciones.


