Mientras Washington sigue estudiando una reforma del ESTA, con varias medidas oficialmente sobre la mesa, entre ellas, la declaración obligatoria de las redes sociales utilizadas en los últimos cinco años, la incorporación de nuevos datos personales y familiares, un mayor recurso a herramientas biométricas y, a más largo plazo, un posible traslado de las nuevas solicitudes a la aplicación móvil, ya hay un cambio muy concreto en el portal actual: se ha reforzado el control del selfi del solicitante.
Esta evolución todavía no modifica el marco regulatorio de fondo, pero sí muestra que la verificación de identidad a través de la imagen ocupa ya un lugar más visible dentro del procedimiento.
ESTA: un proceso fotográfico ahora mucho más pautado
Desde el 1 de abril, el portal oficial del ESTA ya no presenta la carga de la fotografía como un simple trámite accesorio.
Ahora se abre primero una ventana específica para encuadrar el envío del selfi del solicitante, con una serie de instrucciones precisas: fondo claro y uniforme, ausencia de sombras o motivos, rostro bien de frente, expresión neutra, ojos abiertos, imagen original y distinta de la foto que figura en el pasaporte.

Esta primera pantalla actúa como un filtro previo.
Desde el inicio sitúa al solicitante en una lógica de conformidad técnica, recordándole que la fotografía requerida debe poder ser procesada correctamente por el sistema. Así, el selfi deja de ser solo una imagen complementaria: pasa a convertirse en un elemento de control en toda regla, preparado y encuadrado desde el comienzo del proceso.
Una segunda fase de corrección cuando la foto no supera el control
Si la imagen cargada no cumple los requisitos exigidos, entra en juego una segunda ventana. Esta vez, el portal ya no se limita a recordar principios generales: adopta una lógica de corrección y reencuadre, señalando que el rostro no ha sido detectado correctamente o que la fotografía enviada no es conforme.
El contenido de esta segunda fase es más detallado y más práctico.

Se pide mostrar con claridad todo el rostro, incluyendo solo la cabeza y los hombros, quitarse las gafas, evitar cualquier accesorio que pueda ocultar los rasgos, optar por una iluminación uniforme y no utilizar filtros ni retoques.
En ese momento, se invita al solicitante a tomar una nueva foto o a seleccionar otra distinta. En otras palabras, el portal ya no se limita a aceptar o rechazar una imagen: ahora guía activamente al usuario hacia un selfi que pueda ser utilizado por el sistema.
El portal precisa además que corresponde al propio solicitante comprobar la conformidad del selfi adjunto a la solicitud, advirtiendo de que un expediente puede ser rechazado si la imagen no respeta los criterios indicados. En la práctica, esto significa que una solicitud todavía puede enviarse con una foto que el sistema considere técnicamente imperfecta y, aun así, ser aceptada o descartada posteriormente durante el examen del expediente.
Un ajuste muy concreto que encaja en una lógica ya anunciada
Este endurecimiento no surge de la nada.
En su aviso publicado en el Federal Register en diciembre de 2025, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) ya explicaba su intención de exigir, tanto en la web del ESTA como en las solicitudes presentadas por terceros, una foto del rostro del solicitante además de la imagen de la página biográfica del pasaporte, con el fin de verificar mejor que la persona que solicita la autorización es efectivamente la titular legítima del documento utilizado.
Porque, aunque ya se pedía un selfi en la web del ESTA, hasta ahora su tratamiento parecía más flexible y mucho menos detallado en cuanto a exigencias técnicas. El texto también precisaba que esta evolución debía acercar los requisitos del sitio web a los de la aplicación móvil, donde la captura de un selfi ya está integrada en el proceso.
Ese mismo documento federal también arroja luz sobre las razones de este endurecimiento. En él, la CBP menciona cargas de imágenes de mala calidad en el portal web, fallos en la comparación facial y el aprovechamiento de ciertas debilidades técnicas por parte de personas fraudulentas.
Frente a ello, la administración estadounidense destaca la mayor solidez de la aplicación móvil, que permite la captura directa del rostro, la detección de prueba de vida, la lectura NFC del chip del pasaporte electrónico y verificaciones biométricas más avanzadas. A la luz de estos elementos, el endurecimiento observado en torno al selfi parece una adaptación operativa muy coherente, incluso antes de una eventual reforma más amplia del sistema.
Una evolución aparentemente modesta, pero nada anodina
Por ahora, los viajeros todavía no se enfrentan al conjunto de cambios contemplados en los últimos meses en torno al ESTA.
La Embajada de Estados Unidos en Francia recordó además el pasado mes de febrero que la obligación prevista de facilitar identificadores de redes sociales todavía no había entrado en vigor y que los procedimientos actualmente vigentes seguían siendo los que debían aplicarse. Según el calendario provisional mencionado entonces, cualquier nueva exigencia, en caso de ser validada, no podría entrar en aplicación antes de mediados de 2026 como muy pronto. Pero lo que ya cambia en el apartado fotográfico demuestra que una parte de la lógica futura empieza a materializarse, poco a poco, en la propia interfaz.
Se trata de una evolución limitada en su alcance inmediato, pero reveladora en el fondo.
Por un lado, todavía no trastoca las formalidades del ESTA. Por otro, confirma que el procedimiento estadounidense se organiza cada vez más en torno a una verificación de identidad más estricta, más visual, más técnica y potencialmente más biométrica. Esta perspectiva ya suscita interrogantes en el ámbito del turismo internacional, desde Hawái hasta actores europeos de la protección de datos.
A las puertas del Mundial 2026, un detalle que importará a los viajeros
A primera vista, la aparición de estas nuevas ventanas puede parecer secundaria. Sin embargo, para los viajeros que preparan una estancia en Estados Unidos en los próximos meses, este tipo de ajuste muy concreto puede marcar la diferencia en el momento de presentar una solicitud.
Y este punto cobrará una relevancia especial a medida que se acerque la Copa Mundial de la FIFA 2026, organizada por Estados Unidos, Canadá y México, con flujos masivos de aficionados previstos en todo el continente norteamericano.
En este contexto, la foto del solicitante merece ahora una atención mucho más rigurosa que antes. El cambio es discreto, pero el mensaje es claro: en el portal ESTA, la identificación mediante selfi ya no es un simple paso técnico. Se está convirtiendo en uno de los puntos sensibles de la solicitud.







