Antes de viajar a muchos países, los viajeros deben cumplir diferentes formalidades administrativas.
Según el destino, puede tratarse de un visado expedido por una embajada o de un visado electrónico (e-Visa) obtenido en línea.
En otros casos, las autoridades exigen una autorización electrónica de viaje (ETA), como el ESTA estadounidense, la eTA canadiense o la ETA británica, o incluso una tarjeta de llegada electrónica que debe completarse antes de la salida.
Estos documentos suelen constituir un requisito previo para el embarque o la entrada en el territorio. Las compañías aéreas y los servicios de inmigración verifican su validez antes del viaje o a la llegada.
Un trámite administrativo considerado “consumido”
A diferencia de una reserva de transporte o de alojamiento, una solicitud de visado o de autorización de viaje activa de inmediato un proceso administrativo oficial.
En cuanto se presenta la solicitud, los datos del viajero se transmiten a las autoridades del país correspondiente, que realizan comprobaciones administrativas o de seguridad.
Este tratamiento también implica el cobro de tasas gubernamentales. Incluso si el viaje finalmente se cancela o se aplaza, el procedimiento administrativo ya se ha llevado a cabo.
En la mayoría de los casos, estas formalidades se consideran por tanto un servicio ya prestado, comparable a un trámite administrativo ante una administración pública.
Tasas fijadas por las autoridades del país de destino
Otro aspecto importante se refiere a la naturaleza de las tasas pagadas al solicitar un visado o una autorización de viaje.
Una gran parte del importe corresponde generalmente a tasas oficiales fijadas por las autoridades del país de destino. Estas tasas son percibidas directamente por los gobiernos para el tratamiento de las solicitudes y el examen de los expedientes.
Por esta razón, por lo general no pueden ser reembolsadas, incluso si el viaje finalmente no llega a realizarse.
Los prestadores de servicios que acompañan a los viajeros en sus trámites administrativos también están sujetos a estas normas establecidas por las autoridades competentes.
Excepciones posibles, pero muy poco frecuentes
En determinadas situaciones excepcionales, especialmente durante crisis sanitarias, cierres de fronteras o acontecimientos geopolíticos importantes, los gobiernos pueden adoptar medidas específicas.
Puede tratarse, por ejemplo, de una prórroga automática de la validez de determinados visados, del aplazamiento de su utilización o, más raramente, de la suspensión temporal de algunas tasas.
No obstante, estas decisiones siguen siendo poco frecuentes y dependen completamente de las autoridades del país afectado.
Durante la pandemia de Covid-19, algunos destinos prolongaron la validez de visados o autorizaciones de viaje ya concedidos para tener en cuenta las restricciones internacionales.
Una lógica distinta a la de otros servicios de viaje
Las formalidades de entrada forman parte de un marco administrativo muy diferente al de los servicios turísticos tradicionales.
Un billete de avión, un seguro de viaje o una reserva de hotel pueden ser reembolsados o modificados según las condiciones comerciales establecidas por las compañías aéreas, las aseguradoras o los proveedores turísticos.
En cambio, los visados y las autorizaciones de viaje dependen directamente de las autoridades de inmigración del país de destino.
Forman parte de un proceso administrativo soberano, que no sigue las mismas reglas que los servicios comerciales del sector turístico.
Trámites que conviene anticipar en un contexto internacional incierto
En un contexto internacional a veces marcado por crisis geopolíticas, perturbaciones del tráfico aéreo o acontecimientos imprevistos, las formalidades de entrada deben considerarse como una etapa administrativa indispensable del viaje.
Para los viajeros, esto significa que es importante entender que estos trámites generalmente no son reembolsables, incluso en caso de cancelación del viaje.
Cuando siguen siendo válidos durante varios meses o incluso varios años, como ocurre a menudo con algunas autorizaciones electrónicas de viaje, pueden no obstante reutilizarse en un desplazamiento posterior al mismo destino.

