Según el primer Barómetro Mundial del Turismo del año, publicado este martes por ONU Turismo, alrededor de 60 millones de visitantes internacionales adicionales viajaron en 2025 en comparación con 2024.
Este avance acerca al sector a su crecimiento medio anual del 5 % observado entre 2009 y 2019.
A pesar de un contexto marcado por la inflación de los servicios turísticos y por persistentes tensiones geopolíticas, la demanda se mantuvo elevada, apoyada en la solidez de los principales mercados emisores y en la mejora de la conectividad aérea.
«Esta tendencia positiva debería continuar en 2026, ya que se espera que la economía mundial mantenga un ritmo sostenido y que los destinos que aún no han recuperado sus niveles previos a la pandemia se restablezcan por completo», explica Shaikha Alnuwais, secretaria general de la Organización Mundial del Turismo.
La simplificación de los trámites de visado, un factor clave de la recuperación
Entre los factores estructurales que han facilitado la recuperación de los viajes internacionales destaca la simplificación de los trámites de viaje, señalada como un elemento determinante en 2025.
La reactivación de los flujos turísticos internacionales en 2025 se apoyó, en particular, en la creciente digitalización de los procedimientos de entrada en numerosos destinos.
El desarrollo de los visados electrónicos (e-Visa), de las autorizaciones electrónicas de viaje (ETA) y de las tarjetas digitales de llegada (e-Arrival Card) ha permitido agilizar los desplazamientos, reducir los plazos administrativos y mejorar la experiencia del viajero antes de la salida.
Varios países han reforzado o ampliado así sus plataformas digitales, permitiendo a los visitantes presentar sus solicitudes en línea, recibir autorizaciones desmaterializadas y, en algunos casos, cumplimentar previamente la información sanitaria o migratoria antes de la llegada.
Esta modernización de los procedimientos, observada especialmente en Asia, Oriente Medio y África, ha contribuido a eliminar barreras no arancelarias al viaje y a sostener la demanda internacional, en un contexto en el que la competitividad de los destinos depende cada vez más de la simplicidad y la rapidez de los trámites de acceso.
Resultados desiguales según las regiones
Europa, primera región turística mundial, acogió a 793 millones de turistas internacionales en 2025, lo que supone un aumento del 4 % respecto a 2024 y del 6 % en comparación con 2019. Europa Occidental y Europa Meridional Mediterránea muestran resultados sólidos, mientras que Europa Central y Oriental continúa su recuperación, aunque con niveles aún inferiores a los anteriores a la crisis.
Las Américas registraron un crecimiento más moderado (+1 %), con notables diferencias entre subregiones. Sudamérica y Centroamérica destacan positivamente, mientras que algunos destinos del Caribe se vieron penalizados por fenómenos climáticos extremos a finales de año.
África se consolida como la región más dinámica en 2025, con un aumento del 8 % en las llegadas, impulsado especialmente por el norte de África. Por su parte, Oriente Medio presenta los mejores resultados en comparación con 2019, con llegadas un 39 % superiores a los niveles previos a la pandemia.
En Asia y el Pacífico, las llegadas aumentaron un 6 % en 2025, continuando la región su proceso de recuperación. El noreste asiático registra un fuerte crecimiento, mientras que Asia Meridional ya ha recuperado los volúmenes anteriores a la crisis.
Destinos en fuerte crecimiento e indicadores sectoriales positivos
A escala nacional, los datos disponibles para el conjunto de 2025 confirman una dinámica muy favorable en numerosos destinos, en particular en aquellos países que han acelerado sus estrategias de reactivación turística. Varios de ellos registran aumentos de dos dígitos en las llegadas internacionales, reflejando tanto un efecto de recuperación como un refuerzo de su atractivo.
Es el caso, en particular, de Brasil (+37 %), que se beneficia de un marcado regreso de los mercados de larga distancia; de Egipto (+20 %), impulsado por la diversificación de su oferta y una fuerte demanda europea; y de Marruecos (+14 %), que consolida su posición gracias a una mejora de la conectividad aérea y a una política activa de promoción. Seychelles (+13 %) confirma asimismo su atractivo en el segmento del turismo de alta gama.
Entre los destinos que han publicado datos hasta noviembre de 2025, varios muestran también resultados destacables. Bután (+30 %) se beneficia de un reposicionamiento progresivo de su modelo turístico, mientras que Islandia (+29 %) sigue aprovechando la demanda de destinos de naturaleza. Guyana (+24 %), Sudáfrica (+19 %) y Japón (+17 %) registran igualmente un crecimiento sostenido, reflejo del retorno gradual de los flujos internacionales y de la normalización de las capacidades de acogida.
Ingresos turísticos en niveles récord
Los ingresos del turismo internacional confirman esta tendencia positiva. En 2025 se estiman en 1,9 billones de dólares, lo que supone un aumento del 5 % interanual, mientras que los ingresos totales por exportaciones turísticas alcanzan aproximadamente los 2,2 billones de dólares.
Varios destinos registran un crecimiento de los ingresos superior al de las llegadas, lo que refleja un aumento del gasto por visitante.
Entre los principales beneficiarios se encuentran el Reino Unido, Francia, España y Turquía, mientras que el gasto turístico internacional crece con fuerza en grandes mercados emisores como Estados Unidos.
2026: crecimiento previsto en un contexto incierto
Para 2026, ONU Turismo prevé un crecimiento de las llegadas internacionales de entre el 3 % y el 4 %.
Esta previsión se basa en la continuidad de la recuperación en Asia-Pacífico, el refuerzo de la conectividad aérea y el auge de los mercados emergentes.
Grandes eventos internacionales, como los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 y la Copa Mundial de la FIFA 2026, deberían también impulsar los flujos turísticos.
No obstante, la organización advierte de que los riesgos geopolíticos, los elevados costes de los viajes y los fenómenos meteorológicos extremos podrían afectar a la confianza de los viajeros.
En este contexto, los expertos consideran que los turistas seguirán priorizando la relación calidad-precio, en un entorno en el que el crecimiento del turismo mundial tiende a normalizarse tras el fuerte repunte posterior a la pandemia.

