El diagnóstico es contundente… Encargada de investigar las irregularidades administrativas relacionadas con los visados en Sudáfrica entre 2004 y febrero de 2024, la Unidad Especial de Investigación (Special Investigating Unit o SIU) ha sacado a la luz lo que el ministro describe como “casi veinte años de mala administración y prácticas corruptas”.
Según Leon Schreiber, ministro del Interior de Sudáfrica, la corrupción habría prosperado en los resquicios de un sistema en gran medida manual y basado en papel, que dejaba un amplio margen de actuación a determinados funcionarios.
Un “reducido grupo de funcionarios”, aprovechando las lagunas procedimentales, habría causado daños considerables a la integridad del sistema migratorio sudafricano.
Se han iniciado procedimientos disciplinarios, ya se han producido despidos y miles de visados de estudios fraudulentos están en proceso de anulación.
Pero para el ministro, la respuesta no puede limitarse a las sanciones: debe ser estructural.
La ETA, la respuesta tecnológica de Sudáfrica frente al fraude de visados
En el centro de esta reforma, la autorización electrónica de viaje “ETA” se impone como la herramienta estratégica del Ministerio.
Lanzada en una primera fase antes de la reunión de líderes del G20 el año pasado, la plataforma digital marca una ruptura con los procedimientos tradicionales.
Según las cifras facilitadas, más de 30.000 solicitudes que no cumplían los requisitos de los visados turísticos ya han sido rechazadas por el sistema.
La ETA se apoya en varios componentes tecnológicos:
- Aprendizaje automático, para verificar la autenticidad de documentos como los pasaportes;
- Reconocimiento facial, que compara en tiempo real el rostro del solicitante con su fotografía oficial;
- Decisión automatizada basada en reglas, que impide cualquier manipulación humana del proceso.
Para Leon Schreiber, es precisamente la automatización lo que cambia las reglas del juego. “Los procesos en papel y manuales que durante mucho tiempo permitieron a funcionarios deshonestos hacer la vista gorda ante documentos fraudulentos o aprobar solicitudes que no cumplían los requisitos normativos aplicables”, explicó.
Al eliminar la intervención discrecional en determinadas fases críticas, el Ministerio pretende neutralizar las oportunidades de corrupción.
Hacia el fin de las solicitudes de visado en las misiones diplomáticas
La ambición declarada va mucho más allá de una simple herramienta de filtrado.
El Ministerio del Interior prevé ampliar la ETA para convertirla en el punto de entrada central de todos los visados turísticos. A largo plazo, esto supondría el fin de los procedimientos paralelos, incluidos los que se tramitan en las misiones sudafricanas en el extranjero.
Una vez superada esta etapa, el sistema se ampliará progresivamente a otras categorías, en particular los visados de estudios, precisamente aquellos que han estado en el centro de las revelaciones de la SIU.
El objetivo es claro: trasladar la totalidad de la tramitación de visados a una plataforma digital protegida mediante biometría. Antes de que finalice el mandato gubernamental, “todos los visados para entrar en Sudáfrica, cualquiera que sea su categoría, deberán tramitarse exclusivamente a través de la tecnología automatizada y protegida por biometría de la ETA”, indicó Leon Schreiber.
El despliegue de la ETA va acompañado de una ampliación de las capacidades de reconocimiento facial en los aeropuertos internacionales y en los principales pasos fronterizos terrestres, en colaboración con la Autoridad de Gestión de Fronteras y la administración tributaria sudafricana.
Pero la reforma no se limita a la tramitación de visados. El Ministerio quiere vincular la ETA a un registro inteligente de población y a un futuro sistema de identificación digital basado en biometría. La idea es sencilla: cada identidad registrada debería poder verificarse de manera fiable, con el fin de limitar las suplantaciones y garantizar la seguridad de todo el proceso migratorio, desde la solicitud en línea hasta el cruce de la frontera.
La ETA ya está operativa para determinados viajeros
En la práctica, la ETA puede solicitarse en línea a través del portal gubernamental eta.dha.gov.za.
En esta fase, el sistema se aplica a ciudadanos de China, India, Indonesia y México mayores de 18 años, que viajen con un pasaporte ordinario válido (que no caduque en los seis meses siguientes) y entren por los aeropuertos internacionales OR Tambo de Johannesburgo, Ciudad del Cabo o Lanseria.
El procedimiento se realiza íntegramente desde un dispositivo inteligente: el solicitante debe escanear su pasaporte y hacerse un selfi para la verificación biométrica. Para las categorías elegibles, el sistema está diseñado para tramitar las solicitudes en un plazo de 24 horas, con notificación automática en caso de aprobación o denegación.
La ETA constituye una preautorización de viaje: permite a su titular presentarse en un punto de entrada sudafricano, pero la admisión sigue estando sujeta al control de la Autoridad de Gestión de Fronteras (BMA).
Válida durante doce meses a partir de su expedición, autoriza estancias de hasta 90 días por visita. Una vez aprobada la entrada, se expide un visado de visitante Sección 11(1) en el punto de llegada.
Un giro político y administrativo
Al situar la ETA en el centro de su estrategia, Leon Schreiber no se limita a anunciar una reforma técnica. Inscribe la transformación digital como pilar del restablecimiento del Estado de derecho en el ámbito migratorio.
La publicación del informe provisional de la SIU actúa como revelador: la corrupción no era solo obra de individuos, sino el resultado de un sistema vulnerable. Al automatizar y centralizar los procedimientos, el Gobierno de unidad nacional afirma querer cerrar definitivamente esas brechas.
Ahora queda el desafío de la aplicación. El propio ministro lo reconoció: la urgencia es “acelerar” el despliegue “para garantizar que los próximos veinte años del Ministerio del Interior sean mejores que los veinte anteriores”. Tras dos décadas marcadas por sospechas e irregularidades, Sudáfrica se juega parte de su credibilidad internacional en el éxito de esta transición hacia un visado íntegramente digital y biométrico.







