El Mundial 2026 no se presenta únicamente como una cita deportiva de enormes dimensiones. Para la industria turística estadounidense, también podría convertirse en un potente motor de viajes internacionales, gasto turístico y movilidad de visitantes, mucho más allá de las ciudades anfitrionas.
Publicado este 8 de abril por la U.S. Travel Association, un estudio elaborado por GSIQ Tourism Insights a partir de más de 9.500 encuestados repartidos en 10 mercados clave, entre ellos Estados Unidos, Europa y América Latina, dibuja el perfil de unos viajeros internacionales dispuestos a destinar un presupuesto elevado a su viaje para asistir al torneo.
Los visitantes encuestados prevén gastar más de 5.000 dólares por persona, una cifra claramente superior a la de un viaje internacional convencional a Estados Unidos. Un tercio de ellos contempla además permanecer más de dos semanas en el país.
Más allá de los partidos, lo que realmente destaca es la voluntad de descubrir el destino. Más del 80 % de las personas consultadas afirma estar abierta a visitar otros lugares de Estados Unidos además de las grandes metrópolis directamente vinculadas a la competición. Para los profesionales del turismo, por tanto, lo que está en juego va mucho más allá de los estadios y alcanza también a ciudades secundarias, regiones y economías locales.
Una promesa económica, pero no sin condiciones
La U.S. Travel Association insiste, sin embargo, en un punto esencial. Ese potencial no se traducirá automáticamente en beneficios concretos. La organización considera que Estados Unidos todavía debe eliminar varios obstáculos si quiere transformar el interés de los aficionados extranjeros en llegadas efectivas.
Entre los factores que influyen en la percepción del país, la seguridad ocupa un lugar destacado. El estudio subraya que esta cuestión sigue siendo sensible para parte de los potenciales visitantes, lo que otorga un peso especial a las inversiones anunciadas para reforzar la seguridad de los partidos.
La asociación también señala otro riesgo: el de transmitir un mensaje confuso sobre los trámites de entrada y sobre la acogida que se reserva a los viajeros.
Visados, ESTA e imagen del país, en el punto de mira
El comunicado indica que alrededor de un tercio de los encuestados se muestra preocupado por medidas que han sido mencionadas, pero que por ahora no se han aplicado. El aumento de las tasas de visado genera inquietud entre el 34 % de los participantes, mientras que el 32 % menciona las exigencias que se barajan en torno a las redes sociales en el marco del ESTA.
Para la organización, estas preocupaciones todavía pueden contenerse, siempre que se comunique con claridad. El reto pasa por tranquilizar sobre los procedimientos de entrada, corregir ciertas percepciones negativas y proyectar una imagen coherente del país a escala internacional. En otras palabras, la batalla también se jugará en la claridad de las normas impuestas a los viajeros.
Geoff Freeman, presidente y consejero delegado de la U.S. Travel Association, explica que “este estudio demuestra que los visitantes no vienen solo por los partidos, sino también para descubrir América”. “Estar preparados y ser acogedores no solo beneficia a los visitantes. Refuerza nuestra economía, sostiene 15 millones de empleos y consolida los valores que compartimos como nación”, añade.
“El Mundial de 2026 es el gran momento de Estados Unidos”
En este contexto, la Copa del Mundo de 2026 aparece como una prueba a gran escala de la capacidad del país para acoger masivamente a viajeros internacionales. El torneo debe atraer a millones de visitantes en un plazo muy ajustado, con todo lo que ello implica en términos de transporte, controles, información y fluidez en los desplazamientos.
Y a pocas semanas del evento, la U.S. Travel Association pide al Congreso y a la Administración que pasen del potencial a la ejecución. La organización reclama, en particular, la restitución de la financiación de Brand USA, la agencia encargada de promover el destino Estados Unidos en el exterior, la reducción de los obstáculos de entrada en el territorio y una movilización total del sistema de transporte.
“En el deporte, nadie se presenta a una final sin estar preparado. El Mundial de 2026 es el gran momento de Estados Unidos, el mayor acontecimiento deportivo de la historia, en nuestro suelo, ante los ojos del mundo entero”, añade Geoff Freeman. “La demanda existe. Los aficionados vienen. Ahora le toca a Washington asegurarse de que estamos preparados para ganar”.
Más allá de los estadios y de los partidos, la organización quiere convertir así este Mundial en una prueba real de la capacidad del país para recibir a los visitantes internacionales. A su juicio, el evento puede convertirse en un poderoso motor de crecimiento económico y de vínculos culturales, con efectos que podrían ir mucho más allá del propio tiempo de la competición.







