La Comisión Europea ha presentado una doble iniciativa de gran calado para la política migratoria de la Unión, con la presentación de la primera estrategia europea en materia de asilo y gestión de la migración, acompañada de la primera estrategia de la UE en materia de visados.
Ambos textos, estrechamente vinculados, tienen como objetivo dotar a la Unión de un marco estratégico común que permita gestionar mejor los flujos migratorios, reforzar la seguridad de las fronteras exteriores y adaptar los instrumentos europeos a la evolución de los contextos geopolítico, económico y de seguridad.
Con esta estrategia quinquenal, la Comisión Europea pretende anclar de forma duradera la política migratoria de la Unión en una perspectiva de largo plazo. Se apoya en los avances logrados en los últimos años, en particular el refuerzo de las fronteras exteriores, el desarrollo de asociaciones con terceros países y la adopción del Pacto sobre Migración y Asilo, que han contribuido a una disminución sostenida de las llegadas irregulares.
Como recordó Henna Virkkunen, vicepresidenta ejecutiva responsable de Soberanía Tecnológica, Seguridad y Democracia, «esta estrategia define un plan de acción política claro para los próximos cinco años en materia de migración», apoyándose en «las bases sólidas de las que ya disponemos», entre las que destaca la plena aplicación del Pacto a partir de junio.
La Comisión defiende un enfoque equilibrado, que combina firmeza y respeto de los valores europeos.
«Sobre esta base, definimos nuestro nuevo rumbo: una política migratoria equilibrada», subrayó Henna Virkkunen, precisando que la Unión persigue tres objetivos indisociables: «prevenir la migración ilegal, proteger a quienes necesitan protección y atraer el talento que Europa necesita».
Fronteras, asociaciones y credibilidad del sistema
La estrategia sitúa la cooperación con los países socios y la diplomacia migratoria en el centro de la acción europea. El objetivo es actuar a lo largo de las rutas migratorias, mucho antes de llegar a las fronteras de la Unión, mediante asociaciones globales, el uso coordinado de los instrumentos políticos y un mayor apoyo operativo.
Para Magnus Brunner, comisario de Asuntos de Interior y Migración, se trata de un giro asumido: «Es la primera vez que presentamos una estrategia global que da prioridad a la reducción de la migración ilegal». Esta prioridad pretende «reducir al mínimo las llegadas ilegales y mantenerlas en ese nivel», condición necesaria, a su juicio, para preservar el apoyo público y la credibilidad del sistema.
El refuerzo de las fronteras exteriores sigue siendo un pilar central de este enfoque. «Estamos poniendo orden en nuestra casa europea, con fronteras exteriores sólidas y seguras», declaró Magnus Brunner, recordando que los cruces irregulares han disminuido un 55 % en los últimos dos años.
Al mismo tiempo, la Comisión quiere mejorar la eficacia de los retornos, dado que actualmente solo se ejecuta alrededor de una cuarta parte de las decisiones adoptadas. Henna Virkkunen insistió en este aspecto, señalando que «los ciudadanos esperan de Europa que combata los abusos, gestione la migración y ofrezca soluciones concretas», y que la credibilidad del sistema depende también de su capacidad para hacer cumplir las normas.
Ante el agravamiento de la escasez de competencias y de mano de obra, la estrategia migratoria concede un papel central a la movilidad legal y a la atracción de talento. La Unión aspira a convertirse en uno de los destinos más atractivos del mundo para profesionales cualificados, investigadores, estudiantes y emprendedores.
Henna Virkkunen habló de «un cambio de paradigma», recordando que «Europa se enfrenta a graves carencias de competencias y de mano de obra» y que «afrontarlas es esencial para nuestro crecimiento económico y nuestra competitividad». Esta orientación se inscribe en un enfoque más estratégico de la cooperación con los países socios, que articula la gestión de la migración con el desarrollo económico.
Una primera estrategia europea en materia de visados
Como complemento de la estrategia migratoria, la Comisión adopta la primera estrategia de la UE en materia de visados. Su objetivo es dotar a la Unión de un marco más coherente y más ambicioso para responder al aumento de la movilidad, a los retos de seguridad y a la competencia mundial por el talento.
Para Henna Virkkunen, «la política de visados es una de las herramientas clave, en la intersección entre seguridad, diplomacia y competitividad», que permite a la Unión «defender sus intereses sin renunciar a sus valores».
La estrategia prevé reforzar el marco de exención de visado, basado en criterios objetivos y en un seguimiento más estrecho. Magnus Brunner resumió esta lógica con una imagen muy gráfica: «Viajar sin visado a la UE es un privilegio, no algo automático», comparando el sistema con «un semáforo», en el que el cumplimiento de los criterios condiciona el acceso al régimen sin visado.
La Unión también pretende reforzar su influencia vinculando de forma más estrecha la política de visados con la cooperación en materia de readmisión, seguridad y lucha contra la migración irregular.
Digitalización de los visados y despliegue del ETIAS
La transformación digital constituye uno de los pilares fundamentales de la estrategia en materia de visados. Se inscribe en el despliegue progresivo de un conjunto de herramientas digitales europeas, entre ellas el Sistema de Entradas y Salidas (EES), destinado a registrar y controlar los cruces de las fronteras exteriores del espacio Schengen.
En este contexto, el ETIAS automatizará y facilitará los controles previos a la salida para los viajeros exentos de visado de aquí a finales de 2026, mientras que la digitalización completa de los procedimientos de visado está prevista para 2028.
Henna Virkkunen indicó que «la estrategia aboga por una política de visados plenamente digital y más eficiente, con el ETIAS este año y la digitalización completa de aquí a 2028».
Magnus Brunner añadió que «los viajeros esperan una experiencia fluida. La digitalización va a cambiar las reglas del juego», y subrayó que «el ETIAS transformará los viajes de los visitantes exentos de visado a partir de finales de este año».
Ambas estrategias se enmarcan en el Reglamento sobre la gestión del asilo y la migración, que exige una estrecha coordinación entre las estrategias nacionales y un enfoque europeo a largo plazo.
Se apoyan en las contribuciones del Parlamento Europeo, de los Estados miembros, de las agencias de la UE y de las partes interesadas, y contarán con el respaldo de un uso estratégico de la financiación europea en el marco financiero plurianual 2028-2034, en pleno respeto de los derechos fundamentales y de los compromisos internacionales de la Unión.







