Concebido como el equivalente japonés del ESTA estadounidense, el JESTA (Japan Electronic System for Travel Authorization) será una autorización electrónica de viaje obligatoria para los ciudadanos de países actualmente exentos de visado para estancias de corta duración en Japón.
En la práctica, los viajeros afectados deberán presentar una solicitud en línea antes de su salida y obtener una autorización previa para poder embarcar con destino a Japón.
Sin validación, se podrá denegar el acceso al avión o al buque. Este sistema de “control previo al embarque” tiene como objetivo reforzar el filtrado antes de la llegada, al tiempo que automatiza y agiliza los procedimientos de entrada en el territorio japonés.
Una orientación asumida al más alto nivel del Estado, tal y como ha confirmado hoy la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi.
JESTA: firmeza con los indeseables, pero entrada facilitada para los viajeros “que no plantean problemas”
En su discurso de política general pronunciado hoy con motivo de la apertura del 221.º período de sesiones de la Dieta, Sanae Takaichi ha inscrito claramente el dispositivo JESTA en su estrategia de seguridad y de gestión de los flujos migratorios.
Al evocar la necesidad de construir una “sociedad en la que extranjeros y japoneses convivan de manera ordenada”, la jefa del Gobierno nipón subrayó que “los actos ilegales y los incumplimientos de las normas cometidos por algunos extranjeros suscitan inquietud y un sentimiento de injusticia entre los ciudadanos japoneses”, al tiempo que precisó que no se debe “caer en la xenofobia” y que es necesario proteger a la gran mayoría de extranjeros que respetan las reglas.
También reafirmó la promoción enérgica del “Plan Cero Extranjeros en Situación Irregular”.
En este contexto, anunció que su Gobierno presentará próximamente “un proyecto de ley destinado a crear el sistema de autorización electrónica de viaje ‘JESTA’ para estancias de corta duración en Japón”.
Precisó que este dispositivo “permitirá impedir la entrada de extranjeros indeseables en Japón y facilitar los procedimientos de entrada para los visitantes que no plantean problemas”.
Una formulación que pone de relieve la doble ambición del Gobierno: reforzar el control previo y, al mismo tiempo, agilizar la entrada de los viajeros regulares.
JESTA: un despliegue previsto de aquí a 2028 en un contexto de fuerte aumento de los flujos
El JESTA se aplicará a los ciudadanos de los 71 países y territorios actualmente exentos de visado para una estancia corta en Japón, a saber:
- Alemania, Andorra, Argentina, Australia, Austria, Bahamas, Barbados, Bélgica, Brasil, Brunéi, Bulgaria, Canadá, Chile, Chipre, Corea del Sur, Costa Rica, Croacia, Dinamarca, El Salvador, Emiratos Árabes Unidos, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estados Unidos, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Guatemala, Honduras, Hong Kong, Hungría, Indonesia, Irlanda, Islandia, Israel, Italia, Lesoto, Letonia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Macao, Macedonia del Norte, Malasia, Malta, Mauricio, México, Mónaco, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Panamá, Polonia, Portugal, Qatar, Reino Unido, República Checa, República Dominicana, Rumania, San Marino, Serbia, Singapur, Suecia, Suiza, Surinam, Tailandia, Taiwán, Túnez, Turquía y Uruguay.
Esta confirmación se produce en un momento en el que Tokio se ha fijado el ambicioso objetivo de alcanzar los 60 millones de turistas extranjeros de aquí a 2030, al tiempo que se enfrenta a desafíos persistentes como el trabajo ilegal, las estancias irregulares o la duración de los procedimientos relacionados con el estatuto de refugiado.
Inicialmente prevista para 2030, la puesta en marcha del JESTA se ha adelantado a 2028.
El sistema deberá permitir una gestión centralizada y más eficaz de los datos de entrada y salida del territorio, en un contexto de transformación digital acelerada de los controles fronterizos japoneses.
Según determinadas fuentes gubernamentales y mediáticas japonesas, las tasas vinculadas a la autorización JESTA podrían rondar los 3.000 yenes (unos veinte euros), importe que serviría, en particular, para financiar el mantenimiento y el funcionamiento del sistema, aunque todavía no se ha fijado oficialmente ninguna tarifa.




