El Gobierno filipino ha decidido prorrogar el dispositivo de tolerancia puesto en marcha a comienzos del mes de marzo para los viajeros extranjeros bloqueados en su territorio.
En una nueva orden firmada este 30 de marzo, el Ministerio de Justicia amplía hasta el 1 de mayo de 2026 la flexibilización de las normas de estancia concedida a las personas afectadas por las cancelaciones de vuelos y las restricciones que siguen perturbando los regresos internacionales.
Esta decisión llega en la víspera de la fecha límite fijada por el primer texto, que hasta ahora permitía a los extranjeros afectados permanecer legalmente en Filipinas hasta el 1 de abril.
En Manila, las autoridades explican que muchos viajeros todavía no han podido organizar su salida en condiciones normales. “Entendemos que todavía hay extranjeros de visita que tienen dificultades para regresar a sus países debido a las restricciones y a diversas limitaciones”, declaró el secretario interino de Justicia, Fredderick A. Vida, durante una rueda de prensa.
Una prórroga sin tasas, multas ni sanciones

En la práctica, el dispositivo prolonga la medida anunciada el pasado 9 de marzo mediante la orden ministerial n.º 159.
Esta iba dirigida a los ciudadanos extranjeros cuya estancia autorizada hubiera expirado el 28 de febrero de 2026 o con posterioridad a esa fecha, en un contexto de desorganización del tráfico aéreo internacional provocado por el conflicto en Oriente Medio.
Según las precisiones aportadas hoy por el Ministerio, la ampliación hasta el 1 de mayo no dará lugar al pago de tasas, multas ni sanciones para las personas cubiertas por esta medida. El objetivo es evitar que viajeros impedidos de salir por razones ajenas a su voluntad queden en situación irregular.
La Oficina de Inmigración ha sido encargada de aplicar esta nueva directriz, en continuidad con la primera orden.
Una decisión asumida en nombre de razones humanitarias
Las autoridades filipinas presentan esta prórroga como una respuesta pragmática a una situación que sigue siendo inestable.
El Ministerio de Justicia insiste en la dimensión humanitaria de la decisión, subrayando que su objetivo es, ante todo, aliviar la situación de los extranjeros que continúan bloqueados en el archipiélago. “Hemos tomado esta decisión de manera unilateral por razones humanitarias y por compasión”, afirmó Fredderick A. Vida.
Más allá del plano administrativo, Manila trata así de disipar la preocupación jurídica de los visitantes afectados, mientras las consecuencias regionales del conflicto siguen pesando sobre las conexiones aéreas y las posibilidades de regreso.
El Gobierno confía en que, de aquí al 1 de mayo, los obstáculos actuales hayan desaparecido. “También esperamos que, de aquí al 1 de mayo, estos problemas ya se hayan resuelto”, añadió Fredderick A. Vida.
Manila también busca tranquilizar al sector turístico
Paralelamente a esta prórroga de las facilidades de visado, las autoridades filipinas dirigieron este 31 de marzo un mensaje más amplio al sector de los viajes.
En un comunicado, el Departamento de Turismo afirma que el país sigue “abierto a los negocios y al turismo”, pese a un contexto marcado por el aumento de los costes del combustible y por incertidumbres económicas más generales.
La administración subraya la necesidad de apoyar una actividad esencial para millones de filipinos y anima, en este marco, a optar por formas de viaje más flexibles o más accesibles, como las escapadas de proximidad, el turismo comunitario, las estancias en casas particulares o las experiencias centradas en la naturaleza, el bienestar y la gastronomía local.
También se invita a los viajeros a planificar sus desplazamientos con antelación, dar prioridad a operadores acreditados y adoptar prácticas responsables, en particular prestando atención a las medidas de ahorro energético en los lugares en los que se alojan, favoreciendo transportes sostenibles y alojamientos respetuosos con el medio ambiente, así como limitando su consumo eléctrico en el día a día.







