Por segundo año consecutivo, Singapur conserva el título del pasaporte más “poderoso” del mundo, con acceso sin visado a 192 destinos. En el extremo opuesto, Afganistán se mantiene en última posición, con solo 24 destinos accesibles sin visado previo.
La brecha de 168 destinos ilustra de forma contundente la magnitud de las desigualdades de movilidad en 2026, una distancia que se ha ampliado considerablemente desde 2006.
Henley & Partners recuerda que el Henley Passport Index, creado hace 20 años, se basa en los datos exclusivos Timatic de la IATA y clasifica todos los pasaportes del mundo según el número de destinos que se pueden visitar sin visado antes de salir.
«En los últimos 20 años, la movilidad global ha crecido considerablemente, pero los beneficios se han distribuido de manera desigual», explica el Dr. Christian H. Kaelin, presidente de Henley & Partners y creador del Henley Passport Index.
Subraya que «los privilegios asociados al pasaporte desempeñan un papel decisivo en la creación de oportunidades, seguridad y participación económica», con ventajas cada vez más concentradas en los países económicamente fuertes y políticamente estables.
El Top 10 de los pasaportes más “poderosos” en 2026
Más allá de Singapur, los primeros puestos del ranking están dominados por Asia y Europa, con Japón y Corea del Sur empatados en segunda posición (188 destinos sin visado) y un amplio bloque de países europeos completando el podio.
Este es el Top 10 en 2026:
| Clasificación | Pasaporte | Acceso sin visado |
|---|---|---|
| 1 | Singapur | 192 |
| 2 | Corea del Sur, Japón | 188 |
| 3 | Dinamarca, España, Luxemburgo, Suecia, Suiza | 186 |
| 4 | Alemania, Austria, Bélgica, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Noruega, Países Bajos | 185 |
| 5 | Emiratos Árabes Unidos, Eslovaquia, Eslovenia, Hungría, Portugal | 184 |
| 6 | Croacia, Estonia, Malta, Nueva Zelanda, Polonia, República Checa | 183 |
| 7 | Australia, Letonia, Liechtenstein, Reino Unido | 182 |
| 8 | Canadá, Islandia, Lituania | 181 |
| 9 | Malasia | 180 |
| 10 | Estados Unidos | 179 |
El ranking pone de manifiesto la fuerte concentración de pasaportes europeos en los primeros puestos, y confirma el ascenso de varios países no europeos, como Emiratos Árabes Unidos, Malasia, Nueva Zelanda, Australia y Canadá.
Retroceso relativo de Estados Unidos y Reino Unido
Aunque Estados Unidos vuelve a situarse entre los diez primeros tras haber salido brevemente a finales de 2025, este avance oculta una tendencia descendente más profunda. Tanto EE. UU. como el Reino Unido,que compartieron el primer puesto en 2014, registraron en 2025 sus mayores pérdidas anuales en acceso sin visado.
En los últimos veinte años, Estados Unidos ha pasado de la 4.ª a la 10.ª posición, la tercera mayor caída del índice, mientras que el Reino Unido retrocede de la 3.ª a la 7.ª.
Según Misha Glenny, periodista y rector del Instituto de Ciencias Humanas de Viena «el poder de un pasaporte refleja en última instancia la estabilidad política, la credibilidad diplomática y la capacidad de influir en las normas internacionales». Añade que la erosión de la movilidad para países como Estados Unidos y Reino Unido «no es una anomalía técnica, sino un indicio de un reajuste geopolítico más profundo».
Emiratos Árabes Unidos, Balcanes y China: los grandes avances
A largo plazo, Emiratos Árabes Unidos emerge como el gran vencedor del índice: ha añadido 149 destinos sin visado desde 2006 y ganado 57 puestos, situándose ahora en el 5.º lugar, gracias a una diplomacia activa y a la liberalización de visados.
Los Balcanes occidentales y varios países de Europa del Este también destacan por sus progresos, impulsados por una mayor integración regional y un acercamiento a la Unión Europea: Albania, Ucrania, Serbia, Macedonia del Norte, Bosnia y Herzegovina y Georgia han escalado decenas de posiciones en las últimas dos décadas.
China también sobresale, con un avance rápido durante la última década: ha subido 28 puestos y ofrece acceso a 141 destinos, reflejo de una estrategia de apertura gradual.
Fronteras abiertas, puertas cerradas: la apertura como “soft power”
El informe destaca el contraste creciente entre movilidad exterior y políticas de entrada.
Mientras que los titulares de pasaportes estadounidenses pueden viajar sin visado a 179 destinos, Estados Unidos solo permite la entrada sin visado previo a 46 nacionalidades, situándose en el puesto 78 del Henley Openness Index.
Por el contrario, China concede acceso sin visado a 77 nacionalidades, habiendo sumado más de 40 países en apenas dos años, 31 más que EE. UU.
«Está en marcha un cambio visible en el equilibrio mundial de poder, marcado por la nueva apertura de China y el repliegue nacionalista de Estados Unidos», analiza el Dr. Tim Klatte, socio de Grant Thornton China. «A medida que los países compiten cada vez más por ejercer influencia a través de la movilidad, la apertura se convierte en un componente esencial del soft power», añade.
Un endurecimiento creciente en Estados Unidos y Europa
El Henley Global Mobility Report 2026 llama la atención sobre una propuesta de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU. que, de facto, podría poner fin a la facilidad actual de viajar sin visado para ciudadanos de 42 países aliados, al exigir un volumen exhaustivo de datos personales y biométricos, conservados hasta 75 años.
«Para los europeos acostumbrados desde hace décadas a viajar sin fricciones, las implicaciones van mucho más allá de una simple molestia», advierte Greg Lindsay, investigador sénior no residente en el Atlantic Council. Según él, este nivel de recopilación de datos permite «un filtrado ideológico en tiempo real» y conlleva riesgos de reutilización o uso indebido.
En Europa, un estudio encargado para el informe revela que las recientes reformas de visados refuerzan los obstáculos para los viajeros africanos: las tasas de rechazo de visados Schengen para solicitantes africanos pasaron del 18,6 % en 2015 al 26,6 % en 2024, pese a un aumento marginal de solicitudes.
«Estas políticas no solo regulan la movilidad, sino que la institucionalizan», afirma el profesor Mehari Taddele Maru, quien habla de una «forma de discriminación racial condicionada» impulsada más por el poder geopolítico que por el riesgo individual.



