En el marco de una estrategia nacional destinada a reactivar el turismo receptivo y a estimular el gasto de los visitantes extranjeros, China formaliza una nueva serie de medidas en materia de entrada de viajeros internacionales.
El Ministerio de Comercio, en coordinación con otras ocho administraciones, entre ellas Asuntos Exteriores y la Administración Nacional de Migraciones, ha publicado hoy un conjunto de «medidas políticas destinadas a promover la exportación de servicios de viaje y a aumentar el consumo de los visitantes extranjeros».
Este plan se inscribe directamente en las directrices del Comité Central del Partido Comunista de China y del Consejo de Estado, con el objetivo de reforzar el atractivo internacional del país y apoyar el desarrollo del comercio de servicios.
Es en este contexto donde Pekín menciona, por primera vez de forma explícita, la implantación de un sistema de visado electrónico.
Las autoridades chinas indican, en efecto, que se disponen a «estudiar la implantación del visado electrónico, poner a prueba el sistema de solicitud en línea y acortar los plazos de tramitación».
Hasta ahora, China constituía una excepción entre los grandes destinos internacionales. Mientras numerosos países han generalizado los visados electrónicos (e-Visa) o las autorizaciones electrónicas de viaje (ETA), como India, Tailandia, Estados Unidos, el Reino Unido y próximamente Europa, China sigue apoyándose mayoritariamente en un sistema de visados consulares que implica la presentación de expedientes físicos a través de centros autorizados.
La introducción de un e-Visa supondría, por tanto, un cambio estructural de gran calado, susceptible de simplificar considerablemente los trámites para los viajeros internacionales sujetos a esta obligación.
Por el momento, las autoridades chinas no han comunicado ni calendario ni modalidades concretas de aplicación, lo que sugiere que el proyecto se encuentra todavía en fase de estudio y experimentación.
Visado electrónico para China: una experimentación ya en marcha con el «Port e-Visa»
Si China aún no dispone de un e-Visa nacional accesible al público general, desde 2024 ha iniciado una primera forma de digitalización mediante un dispositivo específico: el visado electrónico portuario, a menudo denominado «Port e-Visa».
Desplegado especialmente en Shanghái, este sistema se basa en una lógica totalmente digital. A diferencia del visado tradicional, no se coloca ninguna etiqueta en el pasaporte: la información se emite en formato electrónico, y el viajero puede entrar en el territorio presentando su pasaporte junto con el documento digital correspondiente.
La solicitud se inicia en línea por parte de una empresa o institución establecida en China, a través de plataformas administrativas específicas, y posteriormente es validada por las autoridades locales antes de la emisión del documento electrónico.
Este dispositivo permite actualmente la expedición de varias categorías de visados, en particular por motivos comerciales, de visita, de trabajo o por asuntos personales. No obstante, sigue estando regulado: su validez es limitada, generalmente de una sola entrada, por un periodo de 15 días, con una estancia máxima de 30 días y un punto de entrada fijado en Shanghái, aunque la salida puede efectuarse por otros puestos fronterizos habilitados.
Más allá de sus características técnicas, el «Port e-Visa» constituye sobre todo una primera etapa en la transformación digital de la política migratoria china. Al eliminar el soporte en papel, digitalizar el procedimiento de solicitud y simplificar determinados trámites, anticipa las evoluciones que Pekín parece plantearse ahora a mayor escala.
Sin embargo, en su estado actual, este sistema sigue siendo limitado tanto en su acceso como en su alcance. Está dirigido principalmente a perfiles invitados por entidades locales y no constituye un equivalente de e-Visa turístico abierto al conjunto de los viajeros.
La exención de visado en China, una política destinada a ampliarse
Paralelamente a esta reflexión sobre el visado electrónico, China confirma su voluntad de continuar ampliando sus políticas de exención de visado.
Las autoridades chinas mencionan hoy su intención de ampliar de forma «ordenada» la lista de países elegibles para la política unilateral de exención de visado, en línea con las decisiones adoptadas en los últimos meses para facilitar las estancias de corta duración. Estas medidas también contemplan «optimizar continuamente la política de exención de visado para el tránsito», un mecanismo ya ampliamente utilizado por numerosos viajeros.
Esta estrategia ya se ha materializado en la apertura de la exención de visado a numerosos países, incluidos varios europeos, lo que permite a sus nacionales viajar a China sin visado para estancias limitadas a 30 días, con fines turísticos, profesionales o familiares.
Los siguientes 48 países y territorios se benefician actualmente de esta política unilateral hasta el 31 de diciembre de 2026, mientras que Rusia cuenta con un calendario específico fijado en el 14 de septiembre de 2026:
- Alemania, Andorra, Arabia Saudí, Argentina, Australia, Austria, Baréin, Bélgica, Brasil, Bulgaria, Canadá, Chile, Chipre, Corea del Sur, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Islandia, Italia, Japón, Kuwait, Letonia, Liechtenstein, Luxemburgo, Macedonia del Norte, Malta, Mónaco, Montenegro, Noruega, Nueva Zelanda, Omán, Países Bajos, Perú, Polonia, Portugal, Reino Unido, Rumanía, Rusia, Suecia, Suiza y Uruguay.
Promover la tarjeta de llegada digital
En línea con esta modernización, las autoridades chinas también pretenden reforzar la digitalización de los procedimientos fronterizos promoviendo la cumplimentación en línea de la tarjeta de llegada para los viajeros extranjeros.
Esta orientación se inscribe en una iniciativa iniciada el pasado 20 de noviembre con la introducción de la tarjeta de llegada digital. La comunicación de hoy pone de relieve la voluntad de las autoridades de generalizar su uso e integrarla plenamente en el recorrido de los viajeros internacionales.
En la práctica, este sistema permite a los viajeros completar este trámite en línea hasta 90 días antes de su llegada a China, introduciendo sus datos personales y los detalles de su estancia.
Una vez cumplimentada, la tarjeta puede presentarse en formato electrónico, lo que facilita las operaciones de control. Las autoridades pretenden ahora fomentar masivamente este método, que debería convertirse progresivamente en la norma en los principales puntos de entrada del país.
No obstante, se mantienen soluciones alternativas para acompañar la fase de transición. Los viajeros pueden seguir cumplimentando su tarjeta de llegada in situ, especialmente mediante terminales conectados instalados en los principales puntos de entrada o escaneando un código QR. También se mantiene de forma transitoria una versión en papel para garantizar la accesibilidad del sistema a todos los pasajeros.
Una transformación global de la experiencia de los visitantes extranjeros
El plan presentado este 20 de marzo por Pekín no se limita a las cuestiones de visado o formalidades de entrada, sino que abarca de forma más amplia toda la experiencia de los visitantes extranjeros.
Las autoridades pretenden, en particular, estructurar una auténtica marca turística nacional, articulada en torno a conceptos como «Hello! China», «Shop in China», «Study in China» o «Travel in China», y desarrollar una plataforma de información centralizada dirigida a los viajeros internacionales.
La oferta turística también deberá evolucionar hacia formatos más integrados, que combinen transporte, alojamiento, visitas y consumo, con especial atención a los viajes multidestino y a las temporadas bajas, con el fin de distribuir mejor los flujos.
Al mismo tiempo, las autoridades destacan la mejora de los servicios en lenguas extranjeras, la modernización de las infraestructuras de acogida y un mayor recurso a las tecnologías digitales y a la inteligencia artificial para desarrollar un turismo más conectado.
Asimismo, se pretende facilitar la experiencia de los visitantes en aspectos como los pagos, la devolución del IVA, la conectividad o el acceso a servicios cotidianos, a menudo percibidos como puntos de fricción por los viajeros extranjeros.
Por último, se presta especial atención a los grandes eventos internacionales, ya sean deportivos, culturales o comerciales, con la puesta en marcha de procedimientos de entrada simplificados y dispositivos específicos para acoger a participantes y espectadores en condiciones óptimas.







