Las autoridades estadounidenses estudian modificar el programa de exención de visado ESTA, que permite a los ciudadanos de 42 países viajar a Estados Unidos sin visado para estancias de corta duración.
El proyecto contempla, entre otras medidas, la obligatoriedad de facilitar información sobre las redes sociales utilizadas por los viajeros durante los últimos cinco años, además de otros datos personales que ya se exigen actualmente.
Aunque la iniciativa se presenta como un refuerzo de los dispositivos de seguridad fronteriza, ha generado una fuerte preocupación en la industria turística, que teme un deterioro de la imagen de Estados Unidos entre los visitantes internacionales.
Un estudio del WTTC indica que los viajeros ya conocen los cambios previstos en el ESTA
Con el fin de evaluar el impacto potencial de esta reforma, el World Travel & Tourism Council (WTTC), que representa a los principales actores mundiales del turismo, encargó una encuesta entre 4.563 viajeros internacionales habituales.
Los participantes proceden, entre otros países, de Australia, Francia, Alemania, Japón, Corea del Sur y el Reino Unido, todos ellos incluidos en el programa ESTA.
Casi dos tercios de los encuestados afirman estar ya al tanto de la política propuesta, lo que demuestra que el debate ha trascendido ampliamente el ámbito de los profesionales y las instituciones. Este alto nivel de conocimiento sugiere que, de aplicarse la medida, podría tener efectos rápidos sobre las intenciones de viaje.
Los resultados de la encuesta muestran que una parte significativa de los viajeros percibe esta evolución como intrusiva. Muchos consideran que haría a Estados Unidos menos acogedor y menos atractivo, tanto para viajes de ocio como de negocios.
Aproximadamente el 34 % de los encuestados indica que estaría menos dispuesto a viajar a Estados Unidos en los próximos dos o tres años si se implantara la recogida obligatoria de información sobre redes sociales.
Por el contrario, solo una minoría considera que la medida aumentaría su deseo de visitar el país.
Pérdidas estimadas en varios miles de millones de dólares
Más allá de las percepciones, el WTTC ha complementado la encuesta con modelos económicos detallados.
Según sus estimaciones, la posible caída del turismo internacional podría suponer hasta 15.700 millones de dólares en gasto turístico perdido.
En uno de los escenarios analizados, Estados Unidos podría registrar hasta 4,7 millones menos de llegadas internacionales a partir de 2026, lo que representaría una caída del 23 % de los visitantes procedentes de países acogidos al programa ESTA. Una contracción de esta magnitud tendría un impacto directo en el empleo, con más de 150.000 puestos de trabajo potencialmente afectados a lo largo de toda la cadena turística.
«La seguridad en la frontera estadounidense es vital, pero los cambios de política previstos perjudicarán a la creación de empleo, una prioridad clave para la Administración estadounidense», subraya Gloria Guevara, presidenta del WTTC, recordando que el sector de los viajes es especialmente sensible a las cuestiones de percepción y confianza.
«Incluso cambios modestos en el comportamiento de los visitantes, desanimados por las modificaciones previstas, tendrán consecuencias económicas reales para el sector de los viajes y el turismo en Estados Unidos, especialmente en un mercado global altamente competitivo», añade.
Un contexto turístico ya frágil en Estados Unidos
Esta advertencia se produce en un momento en el que el turismo receptivo estadounidense aún no ha recuperado los niveles previos a la pandemia, a diferencia de muchos destinos competidores.
Para la mayoría de los viajeros encuestados, las exigencias planteadas resultan más restrictivas que las vigentes en otras grandes regiones turísticas.
«Los viajeros afectados tienen otras opciones de destino», declaró Gloria Guevara en una reciente entrevista en CNN International, «y consideran intrusiva la exigencia de información sobre sus cuentas en redes sociales». «Hay tantos lugares a los que viajar que los viajeros elegibles para el ESTA optarán por otro destino», explicó.
En un momento en que Estados Unidos se prepara para acoger varios grandes eventos internacionales, entre ellos partidos del Mundial de fútbol el próximo verano y los Juegos Olímpicos de 2028, el debate pone de relieve el delicado equilibrio entre las exigencias de seguridad y la competitividad turística, en un mercado global donde la atracción también depende de la simplicidad de los trámites y de la percepción de hospitalidad.







